El estruendo fue mayor, un bólido atravesó el cielo desde el
oeste y se estrelló contra el cerro Mauco, otro bólido muy luminoso se alejó
hacia el interior, en dirección sureste, luego fueron tantos que a los hombres
fuera del Fuerte Aguayo ya no podían definir hacia donde caían, solo que caían
de noroeste a sureste.
Desde el interior del Cuartel llego el sonido de
generadores, unas luces de vehículos, pronto los reservistas se comenzaron a
dispersar en parejas, a no manos de 10 metros de cada pareja, mirando el cielo
con una rodilla en el suelo. Con las manos en los oídos para no escuchar los
estruendos.
- Esos
estruendos son cuando los bólidos ingresan rompiendo la barrera del sonido –
pensó Rodrigo, seguro que no eran realmente explosiones, si estampidos de ondas
sonoras y en el fondo para tranquilizarse.
